No existen las malas hierbas

En jardinería hay un dicho que me gusta mucho y dice que no existen las malas hierbas sino hierbas en lugares inadecuados.

Mis abuelos tenían una huerta en la que prácticamente me crié, y había unas hierbas que tenían unas flores muy bonitas, como unas margaritas pero muy pequeñitas. Lo malo es si esas hierbas te salen en mitad del césped de tu jardín, cuando lo que quieres es tener lo que se llama una pradera (mi madre dice que eso no es un jardín es un campo de fútbol).

Con las personas y los trabajos creo que sucede un poco lo mismo. No es la primera vez que me he encontrado con personas perfectamente válidas pero en el lugar inapropiado.

Si ellos mismos son capaces de darse cuenta de que no están en un lugar apropiado, muchas veces porque ellos mismos se encuentran incómodos, es relativamente fácil solucionarlo. Lo malo es cuando esas personas no se dan cuenta de que no lo hacen bien y se resisten a aceptar otro puesto o directamente a cambiar.

Que importante es conocerse uno mismo y saber cuales son tus límites. Y que tremendamente difícil de conseguirlo.

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