Debiéramos aprender del mundo de los relojes

Estaba esta tarde mirando un reloj que tengo mecánico y automático. Es decir de los que hay que darle cuerda o llevarlo en la muñeca para moverlo y se de cuerda el solo. De esos que el segundero camina seguido no a saltitos como los de pila.

Son relojes que adelantan o atrasan un montón y hay que preocuparse de darlos cuerda o ponerlo en hora, pero me encanta ponérmelo de vez en cuando y escuchar el tic-tac. Sin nada de electrónica ni electricidad, es una cura de desintoxicación.

En el mundo de los relojes lo tienen muy claro. La funcionalidad principal de un reloj es dar la hora y lo demás son complicaciones. Y así se refieren a ellas, sin medias tintas ni nombres rimbombantes… com-pli-ca-cio-nes.

Pero claro tienen una ventaja sobre los informáticos. Relojes se llevan haciendo desde hace mucho antes que programas de ordenador y nos llevan mucha ventaja.

Hoy día se empieza a extender el concepto de KISS, que ya he tratado en alguna entrada. También ciertos principios o filosofías como el Lean de fabricación esbelta, que aboga por eliminar los desperdicios.

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